domingo, 10 de diciembre de 2017

Meditar y fluir como una ola

Somos gravedad y elevación, pero también ritmo. Late el corazón y respira el cuerpo, la noche sucede al día, las estaciones giran cada año, la vida pasa y se renueva… Somos, qué duda cabe, ritmo dentro de otros ritmos, y eso, precisamente, es lo que nos recuerda nuestra respiración: que hemos de fluir entre un ritmo y otro.



Cuando escuchamos la respiración, estamos bailando con el llenado y el vacío, con la tensión y la distensión, con el coger y el soltar.
La respiración nos dice, a su manera, que todo está interrelacionado, que el adentro y el afuera se asemejan, se relacionan, se intercambian. En cada inspiración, el universo entero espira dentro de nosotros, y en cada espiración nos diluimos en esa misma totalidad que nos envuelve. La respiración hace añicos la ilusión de separación que marca la piel y que nuestros sentidos recrean.
Seguramente, en cada nueva bocanada de aire estamos inhalando el mismo aire que han respirado infinitas veces todos los animales y plantas de este planeta azul. Podríamos decir que la respiración, con el paso del tiempo, cose por dentro a todos los seres vivos en un manto energético.
En su fluir permanente, la respiración nos dice que somos cambio. Como la ola, la respiración va y viene; ahora está arriba y ahora abajo. De entrada, sólo vemos su movimiento, su crecida y su bajada, pero poco a poco nos damos cuenta de que esa ola, y la siguiente, y todas ellas, nacen y mueren en el océano. 
El océano ha estado siempre ahí, eternamente; la ola sólo aparece en su superficie, vinculada con el viento. 
La ola, la respiración -en definitiva, nosotros mismos- puede creer que es autónoma, que está separada… hasta que cae y se diluye en la arena, en la roca, en el mismo mar que la vio nacer.

Julián Peragón Arjuna,
http://www.yogaenred.com

sábado, 9 de diciembre de 2017

LA RESISTENCIA AL CAMBIO


Tu mente es una herramienta más de tu cuerpo y debería estar a tu servicio y no ser tú esclavo de ella. Comprender su funcionamiento se hace necesario para integrarla y ponerla al servicio de tu vida.

Por muy vagamente que hayas estudiado física seguro que te sonara el concepto de inercia. Tratar de empujar un coche cuando está parado, requiere un esfuerzo enorme al principio, pero cuando se pone en movimiento basta un poco de fuerza para seguir haciéndolo avanzar. Si en ese momento intentas pararlo representa de nuevo un gran esfuerzo, porque su inercia es seguir avanzando. Lo mismo sucede en tu vida cuando tratas de cambiar algo o haces algún tipo de trabajo personal. Sea que estés tratando de arrancar algo o de pararlo, existe una inercia psíquica que trata de volverte al estado anterior, a lo conocido. la famosa “zona de confort”.

Para tratar de parar tu cambio primero tu mente va a desatar el miedo y si eso no te para, va a crear en lo externo todo tipo de impedimentos que justifiquen que lo mejor es que regreses a como estabas. 


Entre el repertorio que se puede desplegar estarán casi seguro el mismo tipo de situaciones que no querías mas en tu vida y por las cuales iniciaste el proceso de cambio. 

Esto será una gran “prueba de fuego” porque ante eso, tu mente te dirá: ¿ves? No has logrado nada, sigue sucediendo lo mismo. Y en la medida que te lo creas o vuelvas a reaccionar como antes, todo el trabajo quedará en nada y esa parte de ti habrá conseguido mantenerte en la zona de confort.

Es importante contar con que puede suceder ésto después de alguna decisión de cambio o trabajo personal para no caer en la trampa, porque es muy común que las personas “tiren la toalla” en ese momento. Si logras atravesar esa “prueba de fuego”, si no dejas que la inercia anterior te pare, habrás generado una inercia nueva que a partir de ese momento será más sencillo mantener en marcha.


Recuerda: hay una parte en ti que no quiere cambiar y va a tratar de convencerte de que no puedes hacerlo o de que tu intento no ha funcionado. Sigue adelante y pronto verás los resultados.



Gemma Pitarch.


https://gemmapitarch.com
biodescodificacionenmallorca.com

viernes, 8 de diciembre de 2017

Quien dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo no tiene tiempo para criticar a los demás


No hay nada más agotador que escuchar a una persona criticar y malmeter contra todo lo que se mueve. Además, vivir rodeados de este peculiar negativismo nos acaba haciendo sentir fatal, pues las palabras y las actitudes de un criticón son como virus que se adentran en nuestra mente y la devastan.
De las personas habituadas a criticar es mejor alejarse, pues nos intoxican y nos ahogan de tal manera que hacen que nos desequilibremos. El precio de vivir en tranquilidad es incalculable, por eso no debemos permitir que nadie vulnere nuestro espacio físico y psicológico.
Uno de los mejores indicios de la pobreza emocional y vital de una persona es que dedique su tiempo y esfuerzo a criticar a los demás.

La gente feliz no habla mal de los demás

¿Cuánto tiempo inviertes al día en escuchar criticar a los demás? ¿Mucho? ¿Poco? Pues es hora de dar un paso a un lado y apartarte de ciertas situaciones o personas. Están haciendo peligrar tu bienestar y tu equilibrio emocional.
Por eso, dedica tu tiempo a mejorarte a ti y a tu entorno. Esto te servirá para dos cosas: mantener una actitud saludable ante la vida y predicar con el ejemplo.
Es decir, si en vez de señalar a los demás nos preocupáramos por corregir los errores que nos pertenecen, alcanzaríamos el mayor nivel de bienestar emocional existente. Por eso, debemos superarnos en el orden personal, así ganaremos en sinceridad y en respeto tanto como en humildad, generosidad y honradez.
No somos perfectos ni debemos pretender serlo, pero sí que es importante mantener una actitud de mejora constante que nos ofrezca la posibilidad de vivir nuestra vida sin someternos a los estados emocionales ajenos.

Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya

Hay personas que dan su opinión sobre nosotros, sobre nuestra vida, sobre nuestras decisiones o sobre cualquier cuestión de su entorno. Lo hacen aunque nadie se la haya pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno.
Generalmente, las personas que critican tienen baja autoestima y no se aceptan a sí mismas, por lo que difícilmente puede aceptar a los demás. Estas personas ponen etiquetas que reflejan la realidad de cómo se sienten ellas mismas, proyectando así sus dificultades emocionales.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás.


El daño emocional de las críticas

Empieza a curar tu herida emocional teniendo claro que cada uno de nosotros es único y excepcional. Para vivir no necesitas la opinión de nadie. De hecho, eres una persona adulta que, en sus plenas facultades, puede tomar decisiones por sí misma.
Haz que sean tus emociones y tus sentimientos los que valgan, piérdele el miedo a sentir y piensa por ti mismo. Escuchar críticas y chismes de manera constante satura a cualquiera, pero no eres tú quien está haciéndolo.

►No le pongas atención a las cosas que hacen o dejan de hacer los demás, presta atención a lo que tú haces o dejas de hacer.
                                                                                     Buda

No te olvides de que las críticas sin fundamento llevan consigo una gran pobreza emocional en el mundo interno de quien las realiza. Si la persona no se deja enriquecer, si vive aislada en sus resentimientos y no permite ningún tipo de ayuda, te conviene ser emocionalmente egoísta. Aléjate, mantente feliz y protege tu vida interior.

Psicología/Raquel Aldana
https://lamenteesmaravillosa.com
Imágenes cortesía de Claudia Tremblay

jueves, 7 de diciembre de 2017

LOS TRES PRINCIPIOS ELEMENTALES DE LA OSTEOPATÍA

El enfoque osteopático a cualquier nivel del cuerpo humano abarca siempre los tres principios del la Osteopatía, que son:
La HOMEOSTASIS, es decir el principio según el cual el cuerpo posee en sí mismo, en las condiciones normales, el potencial de luchar contra las agresiones, hasta que esas fuerzas superan las defensas internas, generando lesiones, fuentes de varias patologías. Es la capacidad de absorber todos los golpes, psíquicos y físicos, de cada tejido del cuerpo.
La UNIDAD de este ser humano como unidad indivisible de estabilidad y movilidad, en relación con su medio ambiente. Es decir, un sistema de sistemas internos en relación con su sistema exterior, el ambiental. Cada movimiento es particular de una estructura pero trabajan en unidad.
La RELACIÓN ENTRE ESTRUCTURA Y FUNCIÓN, que abarca las dos precedentes. Es la más conocida. Subrayamos, por ejemplo, que para restablecer la función en su totalidad, es imprescindible tomar siempre en cuenta su estructura completa.
Con el fin de mantener esta unidad doctrinal osteopática, cualquier enfoque clínico, terapéutico o gestual, deben respetar sus principios fundamentales que son la unidad del cuerpo, su potencial homeostásico y también la relación estructura función.

DIFERENCIA CONCEPTUAL ENTRE EL ENFOQUE OSTEOPÁTICO Y EL DE LA MEDICINA CLÁSICA:
La filosofía de la osteopatía no tiene bases en la filosofía de la medicina clásica. Pues la meta de la Osteopatía es sencillamente de dar al cuerpo su libertad en todos sus niveles, permitiendo la expresión de la vida (entendiendo por vida al movimiento), para que pueda manifestarse a este nivel en que se expresa, tanto en el orden de su movimiento general como en cada uno de sus movimientos particulares.
“El cuerpo puede expresar entonces totalmente su vida”
Se realiza una lectura peculiar, tanto al nivel corporal de cada una de sus articulaciones, de cada una de sus funciones, como de cada uno de sus órganos.
No es tratar síntomas, ya que el cuerpo puede hacerlo si se le permite a la vida expresarse tras él.

►Restaurando el propio poder de curación del cuerpo, entonces todas sus funciones se normalizan.

Alain Gehin, Dr. O. – EADOPA – 2004


Lic. María Laura Coscia
https://mlcoscia.wordpress.com

miércoles, 6 de diciembre de 2017

¿CÓMO NACE LA OSTEOPATÍA ?


La historia de la humanidad nos enseña indudablemente que en todo tiempo y en todos los lugares, los hombres han aliviado a sus congéneres utilizando manipulaciones articulares. Si los algebristas constituyen parte de esta historia, es a Hipócrates (el padre de la medicina) a quien corresponde el honor de ser el primero en escribir sobre este asunto, en un capítulo llamado “Periarthron” (de las articulaciones). Luego Galeno se enteró a su turno de la columna vertebral. Su famosa curación de “Pausanias” demostró su interés en ello, escribiendo por ejemplo que cuando una raíz nerviosa viniendo de la médula está atacada, se debe dar importancia a la columna vertebral. Y en el transcurso de los años otros médicos famosos demostraron su atención, tales como Avicena y Ambroise Paré, entre otros.
Después los progresos del conocimiento de la patología infecciosa pusieron freno a este interés médico más o menos embrionario para esas prácticas manuales, en el ámbito médico ortodoxo.
Pero ya paralelamente se había desarrollado desde la noche de los tiempos, ciertas maniobras manuales practicadas por los que llamaríamos ahora “empíricos” (no es el empirismo la fuente de todos los progresos de la medicina clásica?).
Los ponían en práctica cada vez que las circunstancias lo requerían. Esto empezaba con la vuelta en forma necesaria para la realización de un trabajo después de desarrollarse primero con la preparación física de los atletas en la arena. Y esas técnicas se estaban desarrollando considerablemente, formando verdaderos especialistas que fueron virtuosos, cuya fama superaba a la de los médicos. Desarrollados por fuera de la medicina, pero sumisos a la necesidad del ámbito, esos especialistas herederos de una medicina cuyas bases no fueron las de la enseñanza en la facultad, formaron verdaderos hombres del Arte: Los Rebouteux, Rhabilleurs en Francia, los Bone-setters en Inglaterra, los algebristas en España, los Feltchers en Polonia, los Hueseros en América del Sur, etc.
No tenemos que olvidar que en esta época hubo más Rebouteux al servicio de la Corte del Rey de Francia que médicos.
Pero este Arte se desarrolló en todos los países, como por ejemplo en los Estados Unidos por iniciativa de los inmigrantes, insertándose en el Nuevo Mundo. Es allí que nació la Osteopatía oficialmente en 1874, con el impulso de Andrew Taylor Still.
Esta izquierda de esos practicadores tradicionales fue tan talentosa que los médicos, sobre todo a lo largo del siglo XlX, se enteraron particularmente del algebrismo. Sir J. Paget, uno de los más grandes cirujanos de su época, escribía “aprenda a imitar lo bueno y a evitar lo que es malo en las prácticas de los algebristas”. Pero lo hemos visto ya, este desarrollo paralelo de este arte tradicional con la medicina, presente en la época y en todas partes del mundo, había dado luz a la Osteopatía, como dará a luz casi simultáneamente a la Quiropraxia, luego a la Etiopatía, etc.
Entonces Andrew Taylor Still crea la Osteopatía, después de haber dudado de la medicina oficial desde 1864, perdiendo una vez tras otra a tres de sus hijos. Adquirió la convicción de que Dios había hecho a su criatura la más perfecta con defensas naturales. Cuando todas las partes del cuerpo están ordenadas, el ser humano está bien de salud, y que al contrario, cuando no lo están, la enfermedad se presenta.
El arte de la osteopatía es de restablecer una situación normal en el organismo desde su estado anormal: de éste nuevo cambio de estado vendrá de vuelta a la salud.
La Osteopatía había nacido. Éste arte médico abarcaba por primera vez el diagnóstico manual con palpación al fin de descubrir todas las bajas de movilidad a todos los niveles orgánicos, la puesta en práctica de técnicas al nivel de los tejidos conjuntivos, de los órganos y manipulaciones articulares. Por fin todo lo que existe todavía hoy en día después fue perfeccionado, afinado, acrisolado, y poco a poco completado a la luz de los nuevos conocimientos anatómicos, fisiológicos biomecánicos y gestuales. A. T. Still abrió su primera escuela en 1882 “American School of Osteopathy” en Kirksville, y en 1897 el diploma de Doctor en Osteopatía fue oficialmente reconocido.
Luego otras escuelas se crearon y se desarrollaron. Más tarde un alumno de Still, Little-John, fue el primero que “importó” la osteopatía en Inglaterra. La “British School of Osteopathy” nació. El primer puente con Europa había sido construido: la Osteopatía empieza su desarrollo en el Continente Viejo.
Alain Gehin, Dr. O. – EADOPA – 2004


Lic. María Laura Coscia
https://mlcoscia.wordpress.com

martes, 5 de diciembre de 2017

Esto es lo único realmente importante (lo que la Muerte le enseñó a un joven brahmán)

Uno de los episodios más entrañables de la historia de la filosofía de la India -la visita de un joven brahmán a la Muerte- contiene una preciosa enseñanza sobre lo verdaderamente trascendental

 

El profesor Surendranath Dasgupta, autor de una ambiciosa y generalmente brillante historia de la filosofía de la India, señala en su capítulo sobre las enseñanzas de los Upanishads, los textos que revelan los secretos de los Vedas, orientados a buscar el camino del jnana (el conocimiento):

La emancipación es la meta natural y única del ser humano porque representa su naturaleza y esencia. Es realizar [hacer real] nuestra propia naturaleza lo que se llama emancipación. Ya que desde el principio y por siempre somos nuestra propia naturaleza esencial y por lo tanto [estamos] emancipados, lo único necesario para nosotros es saber lo que somos.

Así, lo único realmente importante es conocernos a nosotros mismos, todo lo demás son distracciones y obstáculos que prolongan nuestro sonámbulo y errático vagar por el mundo cíclico, donde el sufrimiento es la norma. El profesor Dasgupta entiende que este es el tema fundamental del Katha Upanishad, en el que el joven brahmán (brāhmaṇa en sánscrito) Naciketas tiene un intercambio memorable con la Muerte. Este es uno de los episodios más famosos en la historia de la literatura sánscrita y es considerado como la esencia de las instrucciones para alcanzar (o reconocer) el Atman, el alma inmortal que es la realidad intrínseca de todas las cosas, libre de todo sufrimiento, dicha inmaculada.

Como en toda historia clásica de instrucción esotérica, Naciketas, al ser enviado a la Muerte, a Yama, quien conoce lo que está más allá de lo perecedero, de lo mundano (todo lo que devora), debe probar su valor, su renuncia y su fe. Sólo así podrá acceder a la recompensa última que es la sabiduría. De entrada Naciketas muestra algo de su talante, al esperar a Yama haciendo un ayuno de 3 días en su morada. La Muerte, en recompensa a esta acción, le ofrece cumplirle tres deseos. Primero Naciketas resuelve su deuda con su padre y le pide a la Muerte que Gautama (su padre) olvide su enojo y se complazca de sus actos. Con esto muestra respeto a las normas brahmánicas y también simbólicamente se libera de su karma, lo que de alguna manera le permite acceder a un conocimiento más sutil y puro.

El segundo deseo es conocer el secreto "del fuego que conduce al cielo". Este fuego en la tradición védica es el sacrificio y la concentración ascética de la atención, "tapas". Yama la explica que el fuego "es el comienzo de este mundo", es la sustancia del sacrificio con el que se creó el mundo y es la llave también para alcanzar lo divino: "Este fuego es el medio para alcanzar el mundo infinito y también su fundamento, entiéndelo como asentado en la caverna del corazón". Yama luego le enseña a Naciketas a preparar el sacrificio del fuego.

Para su tercer deseo, donde se concentra la esencia de la enseñanza, Naciketas le pide a Yama conocimiento sobre la naturaleza del alma y si ésta subsiste a la muerte, una pregunta ciertamente pertinente pero que exige a la Muerte revelar su más celoso secreto. Mientras que los anteriores deseos habían sido cumplidos sin ningún reparo, en este caso Yama se muestra reticente. Le ofrece, en cambio, hacerlo príncipe del mundo y brindarle riquezas y placeres: "mujeres deliciosas con carros e instrumentos musicales", placeres a los cuales los mortales no acceden... Pero el joven muestra una madurez inusitada: "Las cosas de los mortales son efímeras, oh Antakr, y agotan el brillo de los sentidos. Incluso el calor de todos los sentidos se agota. Incluso una vida entera es deleznable. ¿Carros? ¿Danzas y canciones? Contigo toda vida es corta. La recompensa que deseo es lo que he dicho". A lo que Yama responde:

“Una cosa es buena, otra es placentera. Bienaventurado es aquel que elige la buena; aquel que elige el placer se desvía de su meta. Pero tú, habiendo considerado los objetos del deseo, los has abandonado. Estas dos, la ignorancia (cuyo objeto es lo placentero) y la sabiduría (cuyo objeto es lo que es bueno), son conocidas por ser opuestas y llevar a diferentes metas. Creyendo que este mundo existe y no el otro, el joven descuidado cae una y otra vez en mi dominio... El conocimiento que tú has pedido no se obtiene a través del raciocinio. Yo sé que la felicidad mundana es transitoria puesto que lo firme no será obtenido por lo que no es firme. El sabio, al concentrarse en el alma, conociendo aquello que es duro de aprehender, abandona tanto la alegría como el sufrimiento. Tú, Oh Naciketas, eres como una casa cuya puerta está abierta al Brahman [el Ser universal, la Verdad Absoluta]. Brahman es inmortal, quien sea que lo conozca obtiene todo lo que desea. El sabio no nace; no muere; no es producido de ninguna parte. Nonata, eterna, el alma no muere, aunque se mate al cuerpo; más sutil que lo sutil, más grande que lo grande, sin moverse viaja lejos, inmóvil alcanza la totalidad. Pensando en el alma como incorpórea entre cuerpos, firme entre cosas impermanentes, el sabio se libera de todo sufrimiento. El alma no puede alcanzarse con elocuencia, entendimiento o aprendizaje. Sólo puede alcanzarse por aquel a quien ella elige. A él le revela su propia naturaleza.”

La anterior es una traducción de lo expuesto sobre el Katha Upanishad por Dasgupta en el primer tomo de su Historia de la filosofía de la India y contiene lo esencial en términos filosóficos de lo que Yama le dice a Naciketas, si bien no incluye la instrucción completa más esotérica para alcanzar el Atman, que es parte de una enseñanza yóguica para conducir la energía por el canal central, desbloquear los nudos del corazón y separar al alma o al ser (purusha) del cuerpo. De cualquier manera esta enseñanza más esotérica necesita, para aplicarse, de la instrucción oral precisa de un gurú. Dasgupta explica el último enunciado:

Siempre que el Sí mismo [Self] se identifique con sus deseos actúa en concordancia con ellos y cosecha sus frutos en el presente y en vidas futuras. Pero cuando llega a conocer la verdad más alta de sí mismo [de su ego], que él mismo es la esencia más alta y el principio del universo, lo inmortal e infinito, deja de tener deseos, y alejándose de los deseos realiza la verdad última de sí mismo en su propia infinitud. El hombre es, como si fuere, el epítome del universo y contiene dentro de si los constituyentes del cuerpo groso (annamaya kosa), las funciones vitales (pranamaya kosa), el deseo y la voluntad (manomaya) y los pensamientos e ideas (vijnanamaya), y hasta que se mantenga a sí mismo en estas esferas y atraviese por una serie de experiencias en esta vida y en vidas siguientes, estas experiencias obedecen a sus deseos y en ese sentido son creadas por él mismo. Sufre placeres y dolores, enfermedad y muerte. Pero si se retira de éstas hacia su verdadero ser inmutable, existe en un estado de unidad con su experiencia y no hay cambio ni movimiento. Lo que es este estado no puede explicarse por medio de conceptos. Uno sólo puede indicarlo apuntando que no es ninguno de los conceptos que pueden encontrarse en el conocimiento ordinario; no es nada de lo que uno conoce como esto o esto otro (neti neti). En este infinito y verdadero sí [Atman] no hay diferencia, no hay diversidad, no hay yo o tú. Es como un océano en el cual toda nuestra existencia fenoménica se disolverá como un grano de sal en el agua.


Fuente: Pijamasurf

¿PROBLEMAS CON TUS HIJOS?


Los hijos no aprenden de lo que les dices y enseñas, aprenden de lo que tú haces.

Si quieres que te respeten, debes respetarte tú primero.
Si quieres que cuiden su salud, debes cuidar tú la tuya.

No puedes pedirles honestidad, mientras tú dices una cosa y piensas otra.
Si quieres que confíen en tu palabra, no los engañes y cumple lo que prometes.

Pretendes que sean sinceros mientras a ti te escuchan excusarte con mentiras cuando no te apetece algo.

Quieres que sepan gestionar sus emociones y tú eres el primero que se ve abrumado por ellas.

Pretendes que sean limpios y ordenados mientras te ven tirar papeles al suelo en la calle.

Hay tantas cosas que les pedimos y no hacemos…

►Tú eres el espejo en el que se miran, si tienes un “pequeño demonio” en casa, mira tu vida y asume tu responsabilidad.

Lo fácil es pensar que el problema lo tienen ellos.


Y aún así has de saber que no tienes ninguna garantía de que sean como tú quieres.


Que por mucho que te empeñes trazarán el camino que han venido a vivir.


Tus hijos no son tuyos, al igual que tú, son seres espirituales viviendo su experiencia de vida, te guste o no.



Gemma Pitarch


https://gemmapitarch.com
biodescodificacionenmallorca.com

lunes, 4 de diciembre de 2017

4 frases de Eckhart Tolle que te inspirarán a vivir el presente


Eckhart Tolle es un reconocido escritor alemán. En sus obras puedes encontrar grandes enseñanzas sobre espiritualidad. Actualmente vive en Canadá y es uno de lo escritores más populares del Norte de América.
En su obra encontramos la inspiración para transformar nuestras vidas a una más consciente. Él cree que este paso es vital en nuestra evolución como especie. Sus enseñanzas son realmente inspiradoras.
En esta ocasión queremos dejarte algunas de las mejores frases de Eckhart Tolle. Estamos seguros que en ellas encontrarás la inspiración para vivir el presente. Léelas y guárdalas para cuando las necesites.  

1. “Algunos cambios parecen negativos a primera vista pero crean el espacio para que algo nuevo llegue”

¿Temes al cambio o eres de las personas que lo abrazan? Eckhart Tolle nos recuerda que todo en este mundo cambia aunque muchas veces no lo aceptamos o no lo vemos.Tus ideas, tus relaciones, tus amigos y tú mismo.
He conocido personas que se aferran tanto a lo que ya conocen que ni siquiera ven las alternativas que el cambio les trae. Es cierto que algunos cambios generan dolor. Pero esta pena que sientes al dejar algo solo significa que te llenó emocionalmente.

Por eso, si hoy te enfrentas a alguna situación que te obliga a cambiar, no la veas como algo negativo. Al contrario, vívela y disfrútalaToda esa nueva energía y nuevas perspectivas te dan una oportunidad. Tómala y saca todo lo bueno que te ofrezca.

2. “Recuerda que el presente es todo lo que tienes. Haz del “ahora” el centro de tu vida

Pasamos tanto tiempo preocupados por el futuro que se nos olvida lo que tenemos. Dime, ¿cuántas horas has pasado hoy pensando en el futuro? Puede ser un futuro más o menos seguro o totalmente incierto.

► Podemos pasar tres horas planeando cómo será nuestra vida en la vejez o las siguientes vacaciones. Eckhart Tolle no quiere que dejes de pensar en el futuro. Pero sí nos invita a vivir realmente el hoy.

Después de todo, tu vida actual es el futuro que tanto planeaste un día. Así, que lo mejor que podríamos hacer es verlo y vivirlo. Pasa tiempo con tus hijos, dale una tarde a tu pareja, visita a tus padres o toma un descanso para colorear un poco. Si no aprovechas el presente, no tendrás mucho que contarle a tus hijos o nietos.

3. “Acepta todo. Cualquier cosa que el presente te ofrezca, acéptalo como si lo hubieses elegido. Trabaja con lo que tengas, no en su contra”

Quejarnos es uno de los hábitos más comunes hoy en día. Nunca tenemos suficiente de nada. Si no vives en el lugar que deseas, te enfocas en ser infeliz por ello. Si tienes un empleo pero su sueldo no te gusta, te quejas por eso.
¿En serio no puedes hacer nada con lo que tienes?, ¿de verdad no hay nada bueno con tu presente? Eckhart Tolle nos recuerda que tenemos dos opciones: aceptar y valorar el presente o vivir en su contra.
Tú tienes la capacidad de elegir. Tan solo recuerda que aprender a apreciar y sacar provecho de lo que tienes también es posible. En lugar de ir acumulando una lista de carencias que crees tener, trata de agradecer por las ventajas que hay en tu vida.
Esta es una forma de ver la vida mucho más agradable y llevadera. En todo caso, si no te gusta lo que tienes trabaja con ello para obtener lo que buscas.
¿No te gusta tu trabajo? Bueno, agradece que tienes cómo pagar las cuentas hoy. En lugar de quejarte puedes planear iniciar un negocio desde casa como el que siempre has querido. Verás que de pronto tu trabajo se hace más llevadero y tus metas más cercanas.

4. La principal causa de infelicidad nunca es la situación, sino tus ideas sobre ella

Pensar que nada hay de bueno en tu presente solo sirve para hacerte infeliz. Eckhart Tolle es un firme creyente de que cada uno se crea sus propias tragedias y alegrías. Podrías tener la vida perfecta pero no será suficiente si crees que te falta algo.
Puedes pensar que te falta de todo cuando lo único que no tienes es la capacidad de ver lo bueno. Cada situación y cada momento tiene algo que vale la pena. Si te cuesta creerlo prueba con el agradecimiento.
► Cada día busca una cosa nueva que le puedas agradecer a la vida. En poco tiempo tendrás un presente más feliz.

Okairy Zuñiga
https://lamenteesmaravillosa.com

domingo, 3 de diciembre de 2017

PIENSA EN LO POSITIVO ANTES DE ENFRENTARTE A LO NEGATIVO


En mi opinión, las personas llevamos en alguna parte escondido –o muy a la vista y muy notables, según los casos- un enemigo que no colabora con nosotros, o no lo hace de un modo provechoso, ya que lo único que hace es aflorar las cosas personales que no nos agradan, se encarga de echarnos en cara nuestras fallos y errores, lo tiñe casi todo de un color fúnebre descorazonado, pone pegas, desanima, menosprecia… en fin: es nuestro reprochador particular.

Es cierto que a lo largo de la vida nos equivocamos más de una vez, pero no es necesario recordarlo tan a menudo. 

Y lo más triste del asunto es que somos nosotros mismos quienes nos ponemos las zancadillas y quienes boicoteamos nuestra estabilidad emocional y nuestra relación.

Supongo que ya conoces mi frase: “NOS RESULTARÍA MUCHO MÁS SENCILLO OLVIDAR LAS COSAS DESAGRADABLES SI NO INSISTIÉSEMOS TANTO EN RECORDARLAS”.

Estas acusaciones internas –que parecen un inquisidor que se excede en sus obligaciones- nos critican en exceso, tal vez nos exigen por encima de nuestras posibilidades, y se comportan de un modo excesivamente riguroso con nosotros.  

Está bien que haya un cuidado con lo que hacemos, lo que decimos, o lo que pensamos, y de ese modo tratar de ser lo más impecable posible en nuestra vida y en nuestra relación con los demás, pero no es necesario que destaquemos especialmente esas cosas nuestras que aún no las hemos resuelto o convertido en cualidades.

Como sé que es difícil desprenderse de golpe de esta capacidad crítica, recomiendo una atención especial a ir tratándonos de otro modo, más amable, y además empezar a valorar con justicia nuestras cosas buenas, que todos las tenemos.

Con esto lo que se pretende es que cuando se haga un balance rápido de nuestra situación personal no aparezca exclusivamente lo negativo, con más intensidad y pujanza, y sobrevalorando lo negativo por encima de los positivo.

También tenemos cosas positivas, por supuesto, y algunas de ellas están tan infravaloradas –por eso de que nos parece “normal” tener cosas positivas- que no les damos importancia. Eso es culpa de una mala interpretación de la modestia y la humildad.

La verdadera humildad es –también- aceptar que somos buenos, generosos, amables, cuidadores de quienes nos necesitan, optimistas, detallistas, cariñosos, expertos en alguna materia, poseedores de cualidades, sociables, sencillos, nobles, etc.

►Y eso hay que medirlo con la misma vara que usamos para medir nuestros “defectos”.

Si tenemos preparada nuestra lista de cualidades, y la tenemos interiorizada de forma que la tengamos clara y asumida, cuando lleguen esos momentos de crítica y menosprecio, de disgusto e insatisfacción con uno mismo, podemos recurrir a ella y comprobar que no somos tan  nefastos como nos parece en ese momento.

Es un ejercicio –sobre todo- de justicia.

Hay que valorar en su justa medida lo positivo y no dejarlo sepultado bajo lo negativo.

A fin de cuentas, lo negativo es solamente lo positivo pero pendiente de actualizar y desarrollar hasta el límite de sus posibilidades.

Decía Antonio Blay que no existen los defectos, y que llamamos defecto a la menor presencia de una cualidad. En el ser humano todo son cualidades aunque no todas las hemos desarrollado hasta su máxima potencia. Y esa es la tarea personal de cada uno.


Te dejo con tus reflexiones…


Francisco de Sales
buscandome.es

sábado, 2 de diciembre de 2017

¿ACCIDENTES?

Tras un accidente, es frecuente que nos asalten preguntas como: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué así?
¿Por qué en este lugar? ¿Por qué estas consecuencias?

Partimos de cuatro premisas fundamentales:
*Nada sucede por azar"
*La realidad es un espejo de lo que sucede en nuestro interior"
*Cualquier acontecimiento viene a enseñarnos algo"
*Todo es para bien"
Entendemos como accidente un suceso no previsto, algo fortuito producto de la mala suerte. Pero lo cierto es que un accidente es muy similar a una enfermedad, un medio que nuestro yo interior o nuestro inconsciente, utiliza para comunicarse cuando mantenemos el resto de los canales alternativos desconectados.

Es cierto que no buscamos los accidentes, como tampoco buscamos las enfermedades; sin embargo, debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad en aquello que nos sucede.
►Todo lo que nos ocurre tiene mucho que ver con nosotros.
El accidente suele ser sinónimo de culpabilidad. Está conectado con mis culpabilidades, con mi modo de pensar y con mi funcionamiento en la sociedad. También denota cierta reacción hacía la autoridad, incluso varios aspectos de la violencia. Puede suceder que tenga dificultad en afirmarme frente a esta autoridad, a hablar de mis necesidades, mis puntos de vista, etc. Entonces “me hago violencia” a mí – mismo.

El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando.  Es una forma de auto – castigo consciente o inconsciente.
La parte del cuerpo herida durante el accidente habitualmente ya está enferma o debilitada, bien por una enfermedad, una dolencia, un corte, una quemadura o cualquier predisposición a los accidentes.

El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la superficie. El accidente también es mi incapacidad a verme y a aceptarme tal como soy. Ya que soy responsable al 100% de mis actos y de mi vida entera, puedo explicarme más por qué me he atraído tal forma de accidente.
¿Atraído? Sí, porque todo esto viene de mis pensamientos más profundos, de mis “patrones” (esquemas de pensamiento que hacen que se repitan acontecimientos en mi vida) o esquemas de pensamiento de infancia. Es muy posible que me atraiga castigos si, hoy, tengo la sensación de hacer algo que no está bien. Exactamente como en mi infancia; me castigaban cuando hacia algo que no era correcto. Está esto grabado en mi mental y es tiempo de cambiar mi actitud. El lado “moral” del ser humano lo lleva a castigarse si se siente culpable, de aquí el dolor, las aflicciones y los accidentes.
Es capital saber que puedo sentirme culpable en una situación cualquiera, si sé que hago daño a otra persona. En todas las demás situaciones, soy responsable pero no culpable. Debo recordarme que soy mi propia autoridad (en el sentido de individuo). Necesito tomar mi lugar en el universo. Debo cesar de hacerme violencia.

El accidente está vinculado a la culpabilidad y ésta, al miedo con relación a una situación. El miedo a no estar correcto se percibe frecuentemente bajo el aspecto de la culpabilidad en vez del de la responsabilidad. Frecuentemente el accidente me obliga a cesar o frenar mis actividades. 
Sigue algún período de planteamiento. Manteniéndome abierto y objetivo con relación a mí – mismo, descubriré rápidamente la o las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control de la situación? ¿Es para mí el momento de cambiar de orientación? ¿Tengo dificultad en escuchar los signos interiores o mi intuición, de tal modo que me atraigo un signo radical en el plano físico? ¿Observé cómo se produjo el accidente? ¿Cuál era mi estado antes y después? Es muy importante volver a ver las condiciones que rodean el accidente; analizo las palabras usadas y tomo consciencia que ponen en evidencia lo que vivo en el momento del accidente. Observo todos los signos y símbolos de esta situación (accidente) y escucho mi voz interior para encontrar una solución que me evitará probablemente empeorar todo esto.
La predisposición a los accidentes es un estado que se produce durante una relación conflictual con la realidad, la incapacidad de estar plenamente presente y consciente del universo tal y como se presenta a mí. Es como si quisiera estar en otro lugar. Estoy desconectado de lo que sucede alrededor mío, quizás porque encuentro mi realidad inaceptable o difícil de vivir. Necesito estar mejor conectado sobre mí – mismo para descubrir mi seguridad y mi confianza interiores.
Hay accidentes en los que somos agredidos…simplemente porque pasábamos por allí en el momento inadecuado.
El tema de la agresividad descontrolada también tiene mucho que ver con los accidentes. Si creemos que la violencia solucionará nuestros problemas, actuamos como un imán que atrae la agresividad hacia nosotros.
¿Qué podemos aprender de cualquier accidente?
En todos los casos de accidentes: de tráfico, domésticos, laborales, etc. lo primero que debemos buscar es el mensaje que nos transmite, para solucionarlo de manera consciente y evitar su repetición. El accidente es como una señal que nos obliga a mirar en nuestro interior.
Pequeñas cosas en las que no nos paramos a pensar, como una quemadura mientras cocinamos o un pequeño corte en un dedo mientras cortamos verduras, los golpes en nuestro coche o una avería de un electrodoméstico nos aportan información valiosa sobre lo que pasa en nuestro interior.
Podemos y debemos hacernos preguntas:
¿Qué me quiere advertir este accidente?
¿Qué aspecto de mi vida debo transformar?
¿A qué cambio de comportamiento me estoy resistiendo?
¿Tuve la intención de hacer daño a alguien?
Y cuando el accidente queda en un serio aviso, ¿qué me indica?
Que debería cambiar mi estilo de vida. O puede que acabe en el hospital con varias fracturas y gano tiempo para reflexionar, se convierte en una enfermedad con su tiempo de convalecencia. El inconsciente me obliga a ser más flexible en el futuro (para evitar las fracturas)
En algunas ocasiones detrás de un accidente hay una incapacidad para hacerse valer, una rebelión contra la autoridad mal conducida o la creencia en las virtudes de la violencia.
Visto desde la psicogenealogía, los accidentes graves, son intentos de suicidio con más o menos fortuna.
¿Qué pautas se pueden seguir respecto a los accidentes?
A) Si el accidente ya ocurrió, hay que intentar leer su mensaje, para elevar a la consciencia el mensaje sanador que con él nos llega.

B) Si tememos tener un accidente o alguien nos maldice o nos vaticina que lo tendremos, el cerebro se programará para que suceda y lo atraeremos sin querer. En estos casos es mejor realizarlo de manera metafórica, el inconsciente entiende la metáfora y es como si ya se hubiese cumplido lo que tememos o lo que “debía” de pasar.

C) Para evitar accidentes:
Cambiar culpabilidad por responsabilidad.
No juzgarnos.
Canalizar la rabia y la agresividad hacia nosotros mismos con grandes dosis de creatividad.
Canalizar la agresividad y la rabia hacia los otros mediante la confrontación.
Gemma Pitarch
https://gemmapitarch.com
Fuentes: Alejandro Jodorowsky, diccionario Jacques Martel